“Kui” no se esconde del miedo. Lo mira de frente, aunque le tiemblen un poco las patas. A veces el miedo gruñe, hace ruido y parece enorme. Pero cuando Mounstrito respira hondo y da un paso, el miedo se encoge. No desaparece. Se vuelve más pequeño.
La valentía no es no tener miedo. La valentía es caminar con él… y descubrir que no manda.
“soy valiente todos los días”